viernes, 21 de mayo de 2010

Los errores de Felipe Calderón en Washington

Comentario

Por Olivier Acuña

Al analizar el discurso del Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, quedaron de manifiesto varias cosas.
Una de las principales es que su Inglés deja mucho que desear para un líder de un país, cuyo vecino y socio mayoritario en todos los sentidos es Estados Unidos.
De cualquier manera, hay que tomar en cuenta que uno de los idiomas universales principales es precisamente el inglés.
Entonces, es opinión personal, que si eres Presidente de un país hispano y tu manejo del idioma anglosajón no es muy bueno, por lo menos tómate la molestia de contratar a un buen escritor de discursos en Inglés.
Ya de perdida, usa la misma vestimenta autóctona que un día te pusiste para quedar bien con los indígenas y para pedirle a los dioses chamulas que te iluminen o si te da vergüenza usar el traje este en Washington, pues unas horas en Harmon Hall no te hubieran caído mal. Aunque pues nada más observa como iba vestida la líder priísta Beatriz Paredes y entonces no te sentirías tan peor.
Pero bueno, superado la crisis de lenguaje, Calderón Hinojosa hizo unas declaraciones que en realidad fueron erróneas cuando se refirió a las armas, porque antes de hablar hay que pensar bien las cosas.
No le puedes responsabilizar a las autoridades de Estados Unidos del trasiego de armas hacia México, al menos que esté completamente dispuesto a aceptar la responsabilidad del gobierno mexicano en el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Era mejor señalar que México reforzaría su garita fronteriza con Estados Unidos para frenar la introducción ilegal de armas de fuego, y así decirle a los estadounidenses que se responsibilicen de la entrada clandestina de estupefacientes hacia su país.
Eso sería lo correcto como naciones soberanas que cada una se haga cargo de lo que le corresponde, si no para que tener aduanas y fronteras.
Ahora también para que quejarse con Estados Unidos que las armas que compran los criminales mexicanos al otro lado de la frontera y que las autoridades mexicanas son tan incompetentes para evitar su paso por aduanas, son apuntadas, además, en contra de policías, militares e inocentes.
Esto resulta absurdo cuando sabemos en este país que las autoridades mexicanas, incluyendo el Ejército, constantemente apuntan sus armas en contra de gente inocente, causando muchas veces heridos y muertos.
Ahora si uno le exige a Estados Unidos que frente el trasiego de armas hacia México tienes que estar listo para que demanden de uno que le ponga alto al narcotráfico.
La respuesta del Gobierno mexicano siempre ha sido que México no sería trampolín de las drogas, si Estados Unidos no fuera la alberca. Entonces, lo lógico o sensato sería que el gobierno estadounidense contestara sobre el asunto de las armas que su país tampoco sería trampolín de las armas si México no fuera un enorme estanque de clavados.
Por otro lado, Felipe Calderón le manifestó a los mexicanos que trabajan en Estados Unidos lo que podría ser interpretado como resentimiento o al menos un reclamo disfrazado.
"Quiero decirles a los mexicanos que trabajan duro por engrandecer a Estados Unidos que les echamos de menos y que estamos esforzándonos por defender sus derechos legítimos".
En pocas palabras, les dijo ingratos que prefieren partirse el lomo en beneficio de un país que no es el suyo, traidores. Mejor les hubiera dicho derecho que mejor se regresaran para sufrir salarios de miseria y ser explotados para engrandecer las fortunas de los millonarios privilegiados de México. Por lo menos que quede entre familia.
Calderón debe fijarse en sus palabras y quizá gastar un poco más de dinero en escritores de discursos más sensatos.

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